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Las mujeres y la depresión

Las mujeres y la depresión

La depresión es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. ¿Por qué?
“… Sé consciente de Al-lah, Lo encontrarás ante ti. Conoce a Al-lah en la prosperidad y Él te conocerá en la adversidad. Sabe que lo que no te ocurrió, no había forma que te ocurra; y lo que sí te ocurrió, no había forma que no te ocurriera. Y sabe que la victoria viene con la paciencia, el alivio con la aflicción y la facilidad con la dificultad”.[At-Tirmidhi]
Todo hombre, mujer y niño puede sufrir de depresión en algún punto de su vida, pero las mujeres en particular sufren en mayor número y son más propensas a experimentar una depresión más debilitante que los hombres, y existen muchas razones que influyen en ello. A través de la historia y hasta la actualidad, las mujeres son responsables por el bienestar de la familia entera, y en la sociedad actual a menudo también son responsables (por lo menos en parte) del soporte financiero de la familia junto con todo lo demás. La depresión no está solo en nuestras cabezas, está en nuestras hormonas.
El feminismo ha hecho eco en Occidente por décadas y ahora se está expandiendo por el mundo entero, propagando firmemente la noción de que hombres y mujeres son iguales en todos los aspectos, y que las mujeres son capaces de hacer cualquier cosa que el hombre pueda hacer. Mientras que el feminismo en Occidente ha dado algunos pasos positivos al demandar la igualdad para las mujeres, tales como el derecho al voto y a iguales oportunidades de empleo (por lo menos viéndolo desde afuera), el movimiento feminista también ha lavado el cerebro de hombres y mujeres inculcando la creencia de que las mujeres son exactamente iguales a los hombres, sin ninguna diferencia.
Desafortunadamente, todos hemos permitido que algo de las creencias feministas nos influencien. Ellos les dicen a las mujeres qué deben sentir y cómo deben actuar, incluso al extremo de decirnos que ignoremos lo que está pasando dentro de nuestros cuerpos, que ello no tiene nada que ver en nuestras decisiones o nuestros sentimientos.
Pero, de hecho, esto hace toda la diferencia. Las mujeres no pueden hacer todo lo que los hombres pueden hacer y viceversa. Ejemplos de esto son los óvulos y los espermatozoides que llevan en su cuerpo las mujeres y los hombres respectivamente; ninguno de los dos sexos puede producir lo que es natural para el otro. Esto es algo imposible. Ciertamente los hombres y las mujeres son muy diferentes. Los hombres no enfrentan cada mes los cambios hormonales que las mujeres enfrentan. Esto, sin embargo, no implica que las mujeres sean incapaces o poco inteligentes, sino que señala el hecho de que estos cambios impactan en nuestras decisiones y emociones.
Cada mes las mujeres soportan una serie de desbalances hormonales que influyen en su humor, estado emocional y actitud de una forma en que los doctores recién están comenzando a comprender.
Menstruación y síndrome premenstrual
La primera etapa en nuestra tormenta hormonal es la llegada de la adolescencia, y con ella nuestros periodos menstruales. Lo siguiente es el ataque regular del síndrome premenstrual, que es el socio de nuestro ciclo menstrual, del cual la mayoría de las mujeres sufren, sin tener culpa alguna ni poder controlarlo, causando que nos volvamos irritables, malhumoradas, fatigadas y generalmente aburridas. No fue sino hasta 1930 que el Dr. T. Frank, un ginecólogo americano, hizo conocer al público estadounidense el síndrome premenstrual. Sin embargo, sabemos que Al-lah, Exaltado sea, Informó a toda la humanidad sobre los síntomas del ciclo menstrual de las mujeres hace más de 1.400 años atrás, como vemos en el siguiente verso (que se interpreta en español): {Y te preguntan acerca de la menstruación. Di: Es una impureza [que produce incomodidad]…} [Corán 2:222]
Y ciertamente lo es. Pero hay más en la “montaña rusa” hormonal femenina que solo su ciclo menstrual y el síndrome premenstrual. Nos embarazamos, algunas de nosotras sufren de infertilidad, y también tenemos que lidiar con la menopausia más tarde, un ciclo vital completo de agitaciones hormonales.
El embarazo
El cuerpo de la mujer pasa por cambios fenomenales durante el embarazo para poder albergar al nuevo ser vivo en su vientre. Sabemos que existen muchas etapas por las que el bebé pasa durante su ciclo de crecimiento en el útero y fueron descritas con detalle en el Corán. La futura madre también experimenta muchos cambios en su cuerpo, para nombrar solo algunos: sus latidos cardiacos se incrementan, su requerimiento de oxígeno aumenta, su volumen de sangre y producción cardiaca se incrementa y una hormona llamada Relaxina se dispersa en su cuerpo causando que sus ligamentos se estiren más fácilmente. Eso, por supuesto, sin mencionar el hecho de que su útero y sus senos se agrandan, el peso general ganado y todo dentro de su cuerpo es empujado alrededor para hacer espacio para el bebé en crecimiento. Esto no es nada menos que una revolución a gran escala dentro del cuerpo femenino y sus hormonas.
La infertilidad
{Seréis probados a través de vuestros bienes y vuestras propias vidas. Y oiréis muchas blasfemias de aquellos que han recibido el Libro antes que vosotros [judíos y cristianos] y de los idólatras; pero tened paciencia, temed a Al-lah y sabed que esto requiere de entereza.}[Corán 3:186]
Esta es una prueba y una adversidad para muchas, de hecho, entre el 10 y 15% de las parejas en los Estados Unidos enfrentan infertilidad. Las mujeres son a menudo más afectadas emocionalmente por no ser capaces de concebir que los hombres. Sin embargo, con la aparición de nuevos medicamentos para la fertilidad y los nuevos tratamientos actuales, muchas más mujeres están haciendo realidad sus sueños de maternidad. Sin embargo, enfrentar la espera y ver la experiencia de estas nuevas tecnologías médicas encontradas, puede también producir un impacto emocional para cada uno de los implicados; además del hecho de que los medicamentos y tratamientos no son siempre exitosos.
La menopausia
Luego, por supuesto, está la menopausia. Otra vez, esta es otra etapa en la vida de una mujer cuando el estrógeno y la progesterona se vuelven locas. El metabolismo del cuerpo de la mujer baja, y muchas mujeres comienzan a olvidar cosas debido a los niveles bajos de estrógeno, además de los muchos otros cambios físicos que el cuerpo de la mujer experimenta durante esta etapa de su vida.
Feminismo vs. hechos
Entonces, con todos estos procesos ocurriendo ininterrumpidamente en el ciclo de vida de una mujer, ¿cómo puede alguien concluir que todos somos iguales? Como mujeres musulmanas, necesitamos comenzar a aceptar nuestras diferencias con los hombres y apreciarlas. Necesitamos comprender y aceptar cómo funcionan nuestros cuerpos y cómo esos cambios afectan nuestra mente y nuestras emociones; pero no solamente cómo, sino cuán a menudo. Una vez hacemos esto, comenzaremos a reconocer cuando nos estamos sintiendo irritables y por qué nuestros estados de ánimo fluctúan. Reconociendo estos cambios, podemos ayudarnos a comprender cómo trabajan nuestros cuerpos.
Factores externos
No es de extrañar que muchas mujeres musulmanas sufran de depresión, especialmente en Occidente. Somos implacablemente bombardeadas con la ridícula idea de que somos mujeres de adorno sometidas a nuestros esposos. Todos sabemos muy bien cómo los medios de comunicación retratan a las mujeres musulmanas; y aunque digamos que eso no importa, a veces realmente nos incomoda y puede contribuir en nuestra depresión, además del hecho de que durante nuestro ciclo menstrual no podemos rezar y debido a eso podemos sentirnos abrumadas.
Nadie puede decirte cómo se supone que te debes sentir, pero la publicidad, las revistas, etc., repiten una y otra vez la misma creencia feminista: que tú puedes hacer todo. Pero, en la vida real, nadie puede hacer todo. Todos tenemos nuestros límites y todos fallamos. Es por eso que muchas mujeres hoy en día toman drogas como el Prozac, solo para tratar de mantenerse arriba, tratando de ignorar aquellos cambios en su cuerpo e ignorar la presión que les dice que ellas lo pueden todo.
Las mujeres musulmanas deben prestar atención a los mensajes ocultos que reciben y concentrarse en lo que es importante: su religión y su familia. Todo lo demás es secundario. Cumple con tus obligaciones lo mejor que puedas, has solo lo que puedas y deja el resto; y nunca olvides que no importa en qué estado te encuentres, siempre puedes hacer Du’a.

{… ¡Señor nuestro! No nos Castigues si nos olvidamos o nos equivocamos. ¡Señor nuestro! No nos Impongas una carga como la que Impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos Impongas algo superior a nuestra fuerza. Perdónanos, Absuélvenos y Ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, Concédenos el triunfo sobre los incrédulos.} [Corán 2:286]

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