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Él trato a los demás: Imitación o aprendizaje

El trato a los demás: Imitación o aprendizaje

El mundo está lleno de diferentes culturas. Un punto relacionado con la interacción multicultural es que encontramos valores y éticas admirables en gente de otras creencias y culturas. Debemos educar a nuestros hijos con la capacidad psicológica para aceptar y apreciar lo bueno, reconocer y rechazar lo malo, y nunca imitar ciegamente a otros.

Existe una distinción importante entre imitación y aprendizaje, y confundir ambos, aceptar ambos o rechazarlos puede representar un serio riesgo. Imitar a los no musulmanes en ciertos asuntos está prohibido en el Islam. Mientras que aprender de otros no solo está permitido sino que se considera uno de los propósitos de Al-lah al Crear las diferencias: {¡Oh, humanos! Os Hemos creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] os Congregamos en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Al-lah es el más piadoso. Ciertamente Al-lah es Omnisciente y Está bien Informado de lo que hacéis.} [Corán 49:13] Se registró que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “La sabiduría es la propiedad perdida del creyente, debe aceptarla de donde la encuentre”. [Tirmidhi. Da’if]
La diferencia es que la imitación es ciega y sin pensar, una señal de subordinación y baja autoestima y, por lo general, se da en cosas, valores o hábitos que son malos según el Islam (o la costumbre musulmana prevalente) o sin sentido. Aprender, por otro lado, es un proceso razonado y bien pensado que debe ser guiado por los valores divinos y enseñanzas del Islam. El musulmán no debe sentirse molesto de aprender buenos valores de los no musulmanes: de la misma manera que aprendemos computación, ingeniería y otras ciencias de los no musulmanes, es igualmente importante, sino más, aprender hábitos de cortesía, trabajo duro, caridad, organización, etc., siempre y cuando esos valores sean buenos en el Islam.
Finalizaré esta idea con una frase que demuestra el profundo entendimiento de Ibnul Qaiem en su At-Turuq Al-Hukmiah: “La Shari'ah del Islam es lo que la justicia y el bien demanden”. En otras palabras, el Islam no es lo que los musulmanes siempre hacen, sino lo que siempre deberían hacer.
Ejemplos de los Profetas y grandes musulmanes para nuestros hijos
Esta es una muy buena forma de que los niños no sólo tengan un buen momento de relacionamiento con sus padres, sino que es también una maravillosa oportunidad de que aprendan grandes valores de una manera divertida y atractiva. Sin embargo, estas historias deben ser contadas según el nivel de entendimiento del niño; es un arte saber cómo mantener a los hijos interesados, pero no es algo que un padre que conoce a sus hijos no pueda aprender. Se puede conseguir buen y auténtico material sobre la significancia de esas historias y cómo contárselas a los niños, y debe ser consultado cuando sea necesario.
Dar amor antes de exigir disciplina
Finalmente, ya seas padre o profesor o alguien relacionado con el niño de alguna otra manera, recuerda siempre una Sunnah fundamental del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, que es dar a las personas antes de exigir. Nuestros hijos merecen en especial nuestro amor y compasión incondicional, y una expresión clara y generosa de ambas. El ejemplo del Profeta enfatizaba esto repetidamente. En una ocasión, el Profeta se encontraba besando y abrazando a sus nietos, Hasan y Husain, y un beduino que se encontraba presente comentó, criticando, que él tenía 10 hijos pero nunca había besado a ninguno de ellos así. Él pensó que tal vez era un hábito femenino besar y tratar a los niños de esa forma. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le dijo, según una redacción: “¿Qué puedo hacer por ti si Dios Ha retirado la compasión de tu corazón?”, y según otra redacción del hecho, también acotó: “Quien no dé compasión, no la recibirá”. [Bujari]
En otra ocasión, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, tomó a su joven discípulo, Mu'adh ibn Yabal, de la mano y le dijo: “Oh Mu'adh, te amo por la causa de Al-lah”. Imaginemos cómo se habrá sentido este joven extasiado y colmado por estas palabras que escuchaba de nada más y nada menos que el más noble Profeta de Dios. El Profeta repitió estas palabras tres veces, y mientras Mu'adh estaba intoxicado de amor y beatitud, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Te aconsejo nunca olvidar decir después de cada Salah [oración] regular: ‘Oh Al-lah, ayúdame a recordarte, agradecerte y adorarte como Te lo mereces’”. [Abu Dawud y Nasa'i]
¿Podría Mu'adh olvidarse alguna vez de esta enseñanza?

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