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Él Hayy en el hogar

El Hayy en el hogar

Cada día, cuando voy a recoger a mis hijos a nuestra escuela islámica local, camino frente a una gran fotografía de la Ka’bah, rodeada por una multitud de peregrinos vestidos de blanco, desesperados por limpiar sus corazones y porque Al-lah, Todopoderoso, Responda sus oraciones. Recuerdo cuando mi hija mayor tenía 2 años, ella solía apuntar hacia la fotografía y decía “Ka’bah”, con su tierna voz infantil.

Ella sabía lo que esto era, y yo me sentía algo orgulloso como padre por estar comenzando a criar una pequeña buena musulmana. Año tras año, solíamos decir a nuestros hijos: “Sí, el Hayy es uno de los 5 pilares del Islam”; pero, ¿qué significaba esto para ellos? ¿Puede esto significar algo más que una simple palabra? Mientras millones de devotos musulmanes, por aire, mar y tierra, se dirigen hacia los lugares sagrados, ¿qué podemos hacer como padres para que la belleza y pureza del Hayy sean vividas en nuestros hogares? ¿Será posible para nuestros hijos conectarse con este milagroso evento anual?
Viviendo el carácter del Hayy en el hogar
Si crees que esto es algo que te gustaría hacer, aquí hay algunas ideas. Justo antes de que el Hayy comience, renta o compra uno de esos videos sobre el Hayy y siéntense juntos en familia para mirarlo. Observar el Hayy despertará una respuesta emocional dentro de cada uno, al ver todos esos musulmanes juntos, rezando al unísono. Sus corazones desearán estar allí, compartiendo en este increíble pilar del Islam.
Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {… Aprovisionaos para el viaje y [sabed que] la mejor provisión es la piedad. Temedme [durante el cumplimiento de los ritos de la peregrinación] ¡Oh, dotados de buen discernimiento!} [Corán 2:197]
¿No es asombroso que la mejor provisión que Al-lah Pide a los musulmanes que tomen para el Hayy es la piedad? Él no Dice “la oración sincera” o “dar la caridad más grande” o “leer el Corán entero” o “realizar la peregrinación perfectamente”. Él, Alabado sea, Dice “la piedad” para aquellos que tienen sabiduría. Este verso confirma muchas otras narraciones proféticas y versos coránicos que enfatizan la importancia del carácter en la vida de un musulmán; porque es en nuestro carácter que la sinceridad de nuestras palabras e intenciones se hace efectiva. Si podemos sentarnos y memorizar el Corán por horas, pero no podemos sonreír a nuestro vecino, ¿dónde está el Islam en nuestras vidas? Sabemos que nuestro carácter define nuestra fe. Entonces, ¿por qué no, durante el Hayy, juntos como una familia, nos sentamos y prometemos intentar tener el carácter de un peregrino? Nos comprometemos a no discutir, levantar la voz o perder la paciencia. Cada día sentémonos y hablemos sobre nuestro carácter. Que cada persona trate de identificar en sí misma de qué forma necesita mejorar su carácter (porque todos tenemos cosas qué mejorar).
Por ejemplo, la hermana mayor puede admitir que es muy mandona y ruda con su hermana menor. Una madre puede admitir que grita mucho cuando sus hijos no están escuchando. Un padre puede darse cuenta de que critica más fácilmente de lo que hace cumplidos. Entonces, hablen acerca del carácter del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, especialmente sobre cómo él respondía en situaciones difíciles. El ambiente del Hayy realmente prueba nuestra paciencia, con horas de esperar en el calor, miles de personas apretándose unos a otros en un océano de cuerpos humanos. Mientras hablas sobre esto, mantén en mente lo siguiente sobre el carácter:
Toda persona elige su carácter. Nadie “hace” que una persona haga o diga algo, como “¡Hamza me hizo enojar!”; sino que, de hecho, una persona tiene la opción de enojarse o no cuando se enfrenta con una conducta antagonista. O “si no hubieses fallado ese examen, no habría tenido que gritarte”. Una vez más, la lógica está ausente. No podemos echar la culpa de nuestro carácter débil a las acciones o palabras de los demás. De esto se trata el carácter islámico. Es por esto que Al-lah Llamó sabias a las personas mencionadas en el verso anterior. La sabiduría del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en este sentido es incomparable. Cuando alguien discutía con él, él, sallallahu ‘alaihi wa sallam, rezaba por la salvación de esa persona. Cuando alguien lo insultaba, él, sallallahu ‘alaihi wa sallam, se quedaba callado. Fueron esas acciones las que hicieron que su mensaje sonara verdadero ante los oídos de la humanidad 1.400 años después de la llegada del Islam. Un carácter hermoso y humilde. Nada en la tierra puede compararse. Un musulmán con tal carácter es como una llama de esperanza en un mundo infectado de odio, asesinatos, avaricia y materialismo. La oportunidad que el Hayy nos da como padres es concentrarnos en nuestro carácter y trabajar juntos como una familia para mejorar.
El perdón
Otra esperanza de todos los peregrinos es dejar el Hayy purificados y sin pecados. Suplicar el perdón de Al-lah es algo sin lo que no podemos vivir ni un solo día de nuestras vidas. Conscientemente o no, como seres humanos somos falibles, y necesitamos la misericordia de Al-lah para tener aunque sea la más pequeña esperanza de entrar al Paraíso. Al igual que los peregrinos, pasemos una parte de cada día durante el Hayy para sentarnos juntos, como una familia, y pedir el perdón de Al-lah. Supliquemos perdón en voz alta sobre cosas específicas, para que nuestros hijos escuchen nuestras faltas y se den cuenta que también somos siervos de Al-lah. Ellos aprenderán de esta humildad y la aplicarán en sus vidas, si Al-lah Quiere.
Seguir a los peregrinos
Otra forma de estar conectado con los peregrinos es hacer un comentario diario. Cada día, sigue el recorrido del Hayy y habla sobre el significado de cada parte del peregrinaje. El seguir estos pasos puede ser significativo para nuestros niños, y ciertamente los ayuda a tener un mejor entendimiento del Hayy y lo que allí ocurre. Para los más pequeños, podemos hacer una recreación de los lugares del Hayy en nuestro propio hogar, y realizar los ritos con ellos. Vístete y viste a tus hijos como peregrinos y realicen el “Hayy”. Para los niños más grandes, discusiones más profundas sobre el significado del Hayy y de cada uno de sus ritos, es más apropiado. Para los adolescentes, se puede hacer una reunión sobre el Hayy para sus amigos. Prepara una tarde entera sobre el Hayy, lo cual puede incluir pedirles que actúen algunos de sus ritos.
Usemos el Hayy para terminar con las divisiones dentro de nuestras propias comunidades
Árabes, conversos, africanos, americanos… ¿de cuántas formas agrupamos y segregamos nuestras comunidades? Puedo decir honestamente que he presenciado verdadera rabia y amargura, emociones encendidas por la división cultural entre musulmanes. Lo he escuchado directamente de boca de mis alumnos y he presenciado en mi salón de clases el feo rostro del racismo. En un principio pensé que los alumnos estaban bromeando, pero era en serio: los árabes vs. los desis. Sin el aliento de sus padres y amigos esos niños aún no tienen la experiencia de vida para sentir esas fuertes emociones. El Hayy representa una de las más preciosas facetas del Islam: los seres humanos son iguales ante los ojos de Al-lah, excepto por aspectos solo vistos por Él. Usemos el sentido unificador del Hayy para construir un sentido de hermandad en los corazones de nuestros hijos. Hablemos sobre el color de piel, las nacionalidades y los idiomas como meros signos de la creación. Enseñémosles la belleza de la diversidad y el arcoíris de la humanidad que brilla en el Hayy como en ningún lugar sobre la Tierra.

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