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La castidad y la modestia (Parte 2)

La castidad y la modestia (Parte 2)

La castidad es tan importante en el Islam, que difamar a los creyentes, en especial a las mujeres, es considerado como un grave pecado y un horrible crimen. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Quienes difamen a las mujeres honestas, inocentes y creyentes serán maldecidos en esta vida y en la otra, y sufrirán un gran castigo. El día que sus propias lenguas, manos y pies atestigüen contra ellos por lo que cometieron. Ese día [el Día del Juicio], Al-lah les Castigará merecidamente por lo que hicieron, y finalmente sabrán que Al-lah Era la Verdad evidente. Las perversas sólo son para los hombres perversos iguales que ellas, y los hombres perversos no estarán sino con mujeres perversas iguales que ellos. En cambio, las buenas mujeres tendrán a su lado hombres buenos iguales que ellas, y los hombres buenos [como el Profeta Muhammad] sólo tendrán a su lado mujeres buenas iguales que ellos [como ‘A’ishah]. Estas buenas personas son inocentes de cuanto les acusan, sus faltas les serán perdonadas y tendrán una generosa recompensa [en el Paraíso].} [Corán 24:23-26] Por ello, quien calumnie a una persona será merecedor de una pena decretada por un juez, en base a lo que Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {Y a quienes difamen a mujeres decentes [acusándolas de fornicación o adulterio] y no presenten cuatro testigos de ello, aplicadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Ellos son los descarriados.} [Corán 24:4]

Es maravilloso ver la manera en que Al-lah, Altísimo sea, Describe a las mujeres castas Llamándolas inocentes; además, es una noble forma de señalar que ellas pertenecen a una sociedad y hogares puros que las protegen de la indecencia y la desviación. Al mismo tiempo, es lamentable ser testigos de los horribles intentos y tramas que se tejen alrededor de la mujer musulmana para apartarla de la rectitud y la virtud, rompiendo con su inocencia, en una carrera y competencia descomunal por mostrar a los pequeños lo que genera vergüenza incluso en los mayores, Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Al-lah Quiere Absolveros, mientras que quienes siguen sus pasiones quieren que os extraviéis completamente.} [Corán 4:27]
Al hablar de la castidad, la humildad y la pureza, estamos refiriéndonos a uno de los más nobles e importantes objetivos propuestos por la Shari’ah, con el cual pretende dar estabilidad y permanencia a la sociedad entera. En el Corán nos damos cuenta de que estas virtudes tienen una estrecha y directa relación con el Tawhid (la creencia en la unicidad absoluta de Al-lah), con la justicia y la paz de una sociedad, y de igual manera se nos muestra el nexo entre el Shirk (idolatría y asociación) y el incremento en el índice de la criminalidad y la indecencia. Dice el Todopoderoso (lo que se interpreta en español): {Aquellos que no invocan a nada ni a nadie junto con Al-lah, no matan a nadie que Al-lah Haya Prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni adulterio. Y [sabed que] quienes cometan esto recibirán un terrible castigo. El Día de la Resurrección se les atormentará incesantemente, y permanecerán en el castigo despreciados.} [Corán 25:68-69]
Así pues, lo que expone la Shari’ah al respecto no permite que haya descuido y mucho menos negociación alguna, porque la sociedad debe ser edificada sobre seres y personas atentas, despiertas y activas, caracterizadas por la nobleza de corazón y la piedad, además del conocimiento, para que de esta manera contrarresten los efectos y la influencia que tiene los ignorantes y los oportunistas que llaman a la “libertad” desde una perspectiva inmoral. Tampoco se puede abrir el espacio para la denigración del comportamiento humano, dejándolo hundirse en lo licencioso y dar rienda suelta a la libido, para que las pasiones y los instintos naturales del hombre sean saciados de acuerdo a lo que Al-lah Ha Establecido.
El libertinaje que se ha expandido por gran parte del mundo no ha llevado a las personas más que a su propia perdición. El mal entendimiento de lo que es en realidad la libertad ha generado el resquebrajamiento de la sociedad, la ruptura de los hogares y la pérdida de valores. Por todas partes vemos cómo mujeres, niños e incluso hombres son víctimas del abuso y la explotación de sus cuerpos, son tratados como mercancías. Este negocio ha sido tan lucrativo que está a la par del comercio ilegal de armas y drogas. ¿Dónde queda entonces la libertad, la paz y la tranquilidad que supuestamente el sistema dominante en el mundo asegura?
La libertad real y verdadera, que es la que el Islam asegura y establece, es aquella que hace que todos los miembros de la sociedad sientan en sus vidas paz y tranquilidad, por lo que es muy común encontrar –en una sociedad así– que la confianza en y entre la gente se generaliza. Al librar a las personas de la carga de las preocupaciones, tienen todo el tiempo para dedicarse a los asuntos que les beneficien en sus vidas, tengan relación con la religión o con lo mundano. Para que lo anterior sea posible, necesitamos de hombres y mujeres que hayan sido criados bajo los nobles valores y características a las que hemos venido haciendo referencia desde el comienzo, no solo para que ellos los apliquen en sus vidas diarias, sino que además deben usar estas bases para formar a las nuevas generaciones y así poder asegurar la estabilidad y permanencia de la sociedad. Personas como estas fueron con las que el Islam edificó un estado sin igual en la historia entera de la humanidad.

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