De las recomendaciones del Profeta antes de su muerte

De las recomendaciones del Profeta antes de su muerte
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Al-lah describió a Su Mensajero y Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con las más altas y nobles características de misericordia y preocupación por su Umma, dijo: {Se les ha presentado un Mensajero de entre ustedes mismos que se apena por sus adversidades, se preocupa y desea que alcancen el bien [e ingresen al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes} [Corán 9:128]. Ibn Kazir dijo comentando el significado de este verso: “Que siente dolor por las dificultades por las que atraviesan y desea guiarlos a todo lo que los beneficie en este mundo y en el del más allá”.

Quien analiza las recomendaciones del Profeta de Al-lah durante su vida de forma general y antes de su muerte de forma particular, puede ver que las características con las que fue descrito aplican a cabalidad. Antes de morir dejó varios consejos, de los cuales mencionaremos los siguientes:

Recomendaciones sobre los ansar

El amor que sentía el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, por los ansar fue tan grande que deseó ser uno de ellos. Esto fue interpretado por Bujari de manera que tituló uno de los capítulos de su Sahih: “El amor por los ansar hace parte de la fe”. Antes de morir le recomendó a sus sahabas que cuidaran de los ansar, Anas Bin Malik, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “[…] luego subió al mimbar y se le notaba que estaba enfermo, esta fue la última vez que estuvo sobre el púlpito. Alabó a Al-lah y lo enalteció, y luego dijo: ‘Gente, les recomiendo cuidar de los ansar, pues ellos son las personas más cercanas a mí. Ellos cumplieron con todo lo que se comprometieron, por lo que les quedó la recompensa por todo lo que entregaron y sacrificaron. Acepten con beneplácito toda su bondad e ignoren algún error que cometan’” (Bujari).

Confiar en Al-lah

El Profeta nos recomendó pensar bien de Al-lah y confiar totalmente en Él. Yabir, que Al-lah esté complacido con él, reportó que escuchó decir al Enviado de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tres días antes de morir: “Que no muera uno de ustedes sin que su confianza en Al-lah sea la más alta y que espere todo lo mejor de Él” (Muslim). Por eso se recomienda de quien esté visitando a alguien en su lecho de muerte que le mencione versos del Corán y hadices del Profeta en los que se mencione la gran misericordia de Al-lah. Ibn Hayar dijo: “Al estar cerca la muerte se recomienda que se hable del perdón, la misericordia y la clemencia de Al-lah, para acercar a la persona más a su Creador y fortalecer su esperanza en Su bondad. En esos momentos se levanta la obligación de mencionar el temor por el castigo, basado en el hadiz: ‘Que no muera uno de ustedes sin que su confianza en Al-lah sea la más alta y que espere todo lo mejor de Él’”.

El salat

La oración es el más importante pilar práctico del Islam, luego de las dos shahadas, y la primera obra por la que será preguntado cada individuo el Día del Juicio. Era lo que más felicidad y tranquilidad le daba al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, por eso, y pese a los síntomas y dolor que padeció en sus últimos momentos, recomendó que se estableciera y cumpliera con el salat. Um Salam, que Al-lah esté complacido con ella, dijo: “El Profeta recomendó: ‘Cumplan con el salat, cumplan el salat y con la responsabilidad que tienen con las personas que están a su cargo’, tanto que al no poder decirlo más con sus palabras lo murmuraba en su pecho” (Ahmad). Ali, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Las últimas palabras del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fueron: ‘Cumplan con el salat, cumplan el salat y con la responsabilidad que tienen con las personas que están a su cargo’” (Abu Dawud). As-Sindi dijo: “Se refieren a los últimos dictámenes jurídicos en realidad, y no a las últimas palabras que salieron de su boca antes de morir, pues todos sabemos que estas fueron: ‘Ar-Rafiq al ‘ala, Ar-Rafiq al ‘ala’”.

Expulsión de los idólatras de la Península Árabe y el buen recibimiento de las delegaciones que vinieran

Pocos días antes de su muerte el Profeta quiso dejar un escrito para los sahabas con disposiciones que los unieran, pero al ver que había discordia entre ellos decidió no hacerlo y más bien les recomendó tres cosas: expulsar a los idólatras de la Península Árabe, recibir cordialmente a las delegaciones que vinieran y la tercera se le olvidó a quien transmitió el reporte. ‘Abul-lah Bin ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Durante la dolencia del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, había hombres en su casa, uno de ellos era Omar Bin Al Jattab. El Mensajero de Al-lah dijo: ‘Vengan, quiero dejar un escrito para que no se desvíen después de mi muerte’. Omar dijo: ‘El Profeta tiene mucho dolor, déjenlo tranquilo, además, tenemos la Palabra de Al-lah, con eso nos basta’. Entonces la gente discutió al respecto, unos decían que escribieran lo que él quería y otros que lo dejaran tranquilo”. ‘Ubaidul-lah, el hijo de Ibn ‘Abbas y quien transmitió el hadiz de su padre, dijo: “Fue una catástrofe que no se le dejara escribir lo que quería” (Bujari y Muslim).
An-Nawawi dijo: “El Imam Al Hafidh Abu Baker Al Baihaqui dijo respecto a lo sucedido: ‘Lo que Omar y quienes pensaron igual que él pretendían era disminuir el sufrimiento del Mensajero de Al-lah’”. Al Qurtubi y otros dijeron: “Fue una orden que él dio, por lo tanto había que cumplir, sin embargo para Omar y los que pensaron igual que él, dicha orden no era un obligación directa, sino más bien un consejo, así que decidieron no agotarlo más y se basaron en lo que Al-lah dijo: {No he omitido nada en el Libro} [Corán 6: 38] y {Te he revelado el Libro que contiene todas las explicaciones} [Corán 16: 89], por ese motivo Omar dijo que era suficiente la Palabra de Al-lah. Además, después de este suceso, el Profeta vivió unos días más y no les volvió a ordenar lo mismo. Si se hubiera tratado de un asunto que era imprescindible cumplir, el Profeta no lo habría dejado pasar, pues él era estricto en el cumplimiento de lo que era obligatorio. Por otra parte, es sabido que en ocasiones los sahabas le pedían cambiar de opinión desde que no fuera algo definitivo, porque cuando era algo que había que cumplir, ellos lo hacían sin vacilar”.

Ibn Hayar mencionó que lo que se le olvidó a quien reportó este hadiz fue: “Según Ad-Dawudi: ‘Recomendó el apego al Corán’, y esta fue la opinión de At-Tin. Por su parte, Ibn Malhab dijo: ‘Pidió que se preparara el ejército que dirigiría Usama’, e Ibn Battal apoyó esta opinión. ‘Iad dijo: ‘Puede ser la recomendación de que no convirtieran su tumba en un centro de idolatría’. Pero también se puede interpretar como su recomendación de cumplir con la oración y con las obligaciones hacia las personas sobre las que se tiene una responsabilidad”.

Pidió que no se construyeran mezquitas sobre las tumbas

‘Aisha y ‘Abdul-lah Bin ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con ambos, dijeron: “Cuando enfermó de muerte el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se cubría la cara y la destapaba para respiran, mientras que hacía eso decía: ‘Que Al-lah maldiga a quienes tomaron las tumbas de sus Profetas como sitios de adoración’, indicando con ello que no se debería hacer así con su tumba” (Al Bujari). Yundub, que Al-lah esté complacido con él, reportó que escuchó al Enviado de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decir antes de morir: “Las naciones anteriores a esta tomaron las tumbas de sus Profetas y personas piadosas como sitios de adoración. Así que ustedes no lo hagan, yo se los prohíbo” (Muslim).
Ibn Hayar dijo: “Pareciera como si el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sabía que no iba a superar esa enfermedad y temió que convirtieran su tumba en un sitio de adoración. Ibn Rayab dijo: “Este hadiz prueba la prohibición de construir mezquitas sobre las tumbas de los piados de la manera como lo hacen los cristianos”. Al Qurtubi dijo: “La razón de esta prohibición es para evitar que se adorara al morador de esa tumba, lo cual se considera como idolatría”.

Los consejos del Mensajero de Al-lah en los momentos de su agonía fueron específicos, mismo que demuestran la gran misericordia y responsabilidad que sentía hacia su Umma. Dijo Al-lah: {Lo que les ha transmitido el Mensajero tómenlo, y cuanto les haya prohibido déjenlo} [Corán 59:7]. Ibn Kazir dijo: “Quiere decir que lo que él ordeno se debe cumplir y que hay que alejarse de lo que él prohibió”. 

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