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Dar comida

Dar comida

Dar comida en Surah Al Insán (No. 76)
Un muestra de la misericordia de Al-lah es que ha mencionado la buena obra de dar comida en el Corán. Al-lah, Glorificado sea, dice: {Y, a pesar del amor que tienen por sus bienes materiales, alimentan al pobre, al huérfano y al prisionero} [Corán 76:8].
Ibn Abbás y Muyáhid, que Al-lah esté complacido con ambos, dijeron: “Esta aleya denota que ellos alimentan a los necesitados, a los huérfanos y a los cautivos, a pesar de la escasez de alimentos y de su necesidad y amor por estos”.
¿Y qué hay de ti y tu comida?
¡Qué gran obra es alimentar a los hambrientos en esta época que vivimos!
Al-lah, Glorificado sea, dice: {y dar alimentos en días de hambre} [Corán 90:14].

An-Najái, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, comentó esta aleya diciendo: “Alimentan al hambriento en tiempos en que la comida no es suficiente”.
Muhammad Ibn Al Munkadir, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Alimentar a los musulmanes hambrientos garantiza el perdón de los pecados”. Él también dijo en otra ocasión: “Alimentar al hambriento y decirles buenas palabras a los demás te llevará al Paraíso”.
Queridos hermanos y hermanas, pueden notar cómo en nuestros días, en algunos países musulmanes, se está sufriendo hambruna. La comida se hace escasa y la carne escasea también, además de ser demasiado cara para los pobres.
¿Y ustedes, queridos lectores? ¿Qué hay de su comida?
Una orden explícita
Alimentar a las personas en general, y al hambriento en particular, ha sido mencionado de forma explícita en la orden del Mensajero de Al lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Abu Musa Al Ashari, que Al-lah esté complacido con él, reportó que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Alimenten al hambriento, visiten al enfermo y liberen al cautivo” (Sahih). Un hadiz registrado dice: “La mejor caridad es satisfacer a una persona hambrienta”. Por desgracia, vemos como algunos musulmanes pueden sentarse en una mesa de iftar con platos deliciosos, mientras sus vecinos rompen su ayuno con unos cuantos bocados de comida, si es que logran encontrarlos.
Los predecesores rectos, que Al-lah los tenga en Su misericordia
Nuestros predecesores rectos, que Al-lah los tenga en Su misericordia, estaban ansiosos por alimentar a las personas y favorecían este acto de adoración sobre muchos otros, ya fuera alimentar a un no musulmán pobre o a un musulmán recto. La pobreza no es una condición esencial para esto. El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “¡Gente! Difundan los saludos islámicos entre ustedes, alimenten al hambriento, mantengan los lazos de parentesco, observen la oración nocturna cuanto la gente está durmiendo, y entrarán pacíficamente al Paraíso” (Sahih).
Algunos de los predecesores rectos dijeron: “Es mejor para mí invitar a diez de mis amigos y darles comida deliciosa que les guste, que liberar a diez esclavos de entre los hijos de Ismael, la paz de Al-lah sea con él (es decir, los árabes)”.
Abu As-Siwar Ad-Adawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Algunos hombres de la tribu de Uday solían rezar en esta mezquita, y ninguno de ellos rompía su ayuno solo. Si uno encontraba a alguien con quién comer, comía. Si no, tomaba su comida e iba a la mezquita para compartirla con la gente de allí”.
Los frutos de alimentar al hambriento
El acto de adoración de alimentar al hambriento da lugar a muchos otros actos de adoración, como mostrar afecto hacia los demás musulmanes a quienes se alimenta, y esta puede ser una razón para que se nos otorgue el Paraíso. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrarán al Paraíso a menos que afirmen la creencia (en todas aquellas cosas que son artículos de fe), y no creerán hasta que se amen unos a otros” (Muslim).
Esto también nos permite estar en compañía de personas rectas y esperar de las recompensas de Al-lah Todopoderoso al ofrecerles comida para que ganen fuerzas para realizar actos de adoración.
Cestas de comida
Algunos de los predecesores rectos, que Al-lah los tenga en Su misericordia, solían enviarles a sus amigos cestas llenas de azúcar y otros alimentos. Yunus Ibn Ubaid Yahdi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Le di una cesta de azúcar a Al Hasan Al Basri como regalo, y no he visto mejor azúcar que esa. Él abrió la cesta y les dijo a sus compañeros: ‘Coman y disfruten’”.
 

 

 

 

 

 

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