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La súplica (du’a) para pedir ayuda y dinero

Pregunta

Si un musulmán quiere pedirle dinero a Al-lah para él y su familia (porque no tienen suficiente para vivir o tienen grandes problemas), ¿qué debe hacer para alabar a Al-lah y pedirle dinero? Por favor, necesito ayuda y que Al-lah lo recompense si usted me ayuda. P.D: A mi familia y a mí nos está pasando (más o menos así, y seguimos teniendo muchos problemas).

Respuesta

Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Está confirmado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, glorificaba y alababa a Al-lah antes de suplicarle. Esto se menciona en los libros de recuerdo, como la Fortaleza del Musulmán, Al Adhkar An-Nawawiah, etc.
Se ha relatado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decía la siguiente súplica en momentos de angustia y aflicción: “Nada ni nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, el Grandioso y el Tolerante. Nada ni nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, Señor del Trono Grandioso. Nada ni nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, Señor de los cielos, Señor de la Tierra y Señor del Noble Trono” (Al Bujari y Muslim).
También se ha relatado que cuando se le presentaba una dificultad al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decía la siguiente súplica: “Oh, Viviente, oh, Quien sostiene y protege todo lo que existe. En Tu misericordia busco ayuda” (At-Tirmidhi).
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, también dijo: “La súplica que Dhun-Nun pronunció cuando estaba en el vientre de la ballena: {Nadie tiene derecho a ser adorado excepto Tú (Al-lah), Glorificado Seas (Estas libre de toda imperfección). En verdad, me encontraba entre los injustos}. Si alguien angustiado la dice, Al-lah le quitará la angustia y la aflicción” (Al Hakim).
El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, también decía: “Suplica todo lo que puedas diciendo: ‘Oh, Poseedor de la Majestad y la Nobleza”.
Además, el Imam Ahmad y otros, que Al-lah los tenga en Su misericordia, transmitieron con la autoridad de Ibn Mas'ud, que Al-lah esté complacido con él, que dijo: “El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ‘Oh, Al-lah, soy Tu siervo, hijo de Tu siervo, hijo de Tu sierva, Tú tienes control sobre mí, Tu orden sobre mí se ejecuta para siempre y Tu decreto sobre mí es justo. Te suplico a través de Tus nombres con los cuales te Has llamado a Ti mismo, o lo has revelado en tu libro, o lo has enseñado a alguien de tu creación, o lo hayas preservado en Tu conocimiento oculto, que conviertas al Corán en la primavera que revive mi corazón, la luz de mi pecho. Si una persona triste dice esto, Al-lah le quita la pena y la angustia, y le da en su lugar alegría y felicidad’. La gente preguntó: ‘Oh, Mensajero de Al-lah, ¿tenemos que aprender estas palabras?’. Él, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, respondió: ‘Quien las escuche que las aprenda’”.
Anas, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, escuchó a un hombre decir: “Oh, Al-lah, te pido; alabado Seas, no hay divinidad excepto Tú, no tienes socios ni asociados, eres el Benefactor. Oh, Poseedor de la Majestad y la Nobleza”; y entonces el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Ciertamente has suplicado a Al-lah con Su Gran Nombre. Si alguien Le pide por él, Él responde la súplica” (Ahmad, Abu Dawud).
En cuanto a pedir riquezas, está confirmado que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo a una persona que le preguntó al respecto: “¿Qué debo decir cuando le pido a mi Señor?”. Él, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo “Di: ‘Oh, Al-lah, perdóname, ten misericordia de mí, enriquéceme, dame salud y concédeme el sustento”. Luego dijo: “Estas palabras te bastan para esta vida y para la otra”.
En otra narración auténtica transmitida por At-Tirmidhi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, Ali, que Al-lah esté complacido con él, narró que un esclavo que quería liberarse se presentó ante él y le dijo que no podía quedar libre debido a la elevada suma de dinero que le pedía su dueño. Ali, que Al-lah esté complacido con él, le dijo entonces: “¿Quieres que te enseñe unas palabras que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, me enseñó para decir cuando uno tiene deudas tan grandes como la montaña de Subair, para que Al-lah te ayude a pagar tus deudas?: ‘Oh, Al-lah, has que me sea suficiente lo que has hecho lícito para que no necesite lo que has prohibido, y enriquéceme con Tu favor para que no tenga necesidad de otros”.
También se cuenta que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía decir al acostarse: “Oh, Al-lah, Señor de los siete cielos y del Trono magnífico, nuestro Señor Soberano de todas las cosas, Quien hace germinar la semilla y el carozo del dátil, Quien ha revelado la Torá, el Evangelio y el Furqan (Corán), me refugio en Ti de todo mal sobre el que Tú tienes total dominio. Oh, Al-lah, Tú eres el Primero, sin nada ni nadie que te hubiera precedido; y el Último, sin nada ni nadie después de Ti; el más Elevado, y no hay nada sobre Ti; el Oculto, y no hay nadie más allá de Ti. Salda nuestras deudas y protégenos de la pobreza” (Al Bujari, Muslim, At-Tirmidhi, Abu Dawud, y otros).
Además, Anas, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo a Muadh, que Al-lah esté complacido con él: “¿Quieres que te enseñe una súplica que, si tienes deudas tan grandes como la montaña de Uhud, Al-lah te ayudará a pagarlas? Oh, Muadh, di: ‘Oh, Al-lah, Poseedor del reino, Tú das el reino a quien Tú quieres. En Tu mano está el bien, y ciertamente Tú eres Poderoso, capaz de hacer todas las cosas. Tú eres el Más Compasivo, el Más Misericordioso en esta vida y en la otra vida. Tú das el reino a quien quieres y se lo quitas a quien quieres, perdóname con Tu Misericordia que hará que no necesite de la misericordia de otros’” (At-Tabrani).

Y Al-lah sabe más.

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