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  1. Para la mujer
  2. Purificación del alma

Él objetivo supremo del Hayy – I

El objetivo supremo del Hayy – I

El objetivo supremo del Hayy Al Akbar, adoración obligatoria cuyos días se acercan, es confirmar la creencia en la unicidad absoluta de Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (el Tawhid), hacer que los corazones se Le teman, que se viva y establezca Su adoración, que las lenguas pronuncien las palabras del Tawhid y que las personas tengan la disposición de gastar sus fuerzas y bienes en todo aquello que las acerque más a Al-lah.

Es una nueva fórmula que renueva al individuo desde los más profundo de su corazón, su ser, su razón, sus palabras y hasta sus mínimos movimientos, lo mismo sucede con toda la Ummah, cuando cumple con los ritos de esta forma de adoración y exalta la sacralidad de los lugares santos.

Este es un suceso único que merece nuestra atención, análisis y reflexión, por tratarse de un intento por acabar con la ignorancia, con sus costumbres, falsedades e ideas racistas; llevando al musulmán a apegarse a los lineamientos de la Shari’ah y la guía establecida por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam.

El Tawhid es expresado en este pilar del Islam como un fundamento que desde el principio ha estado presente, desde el momento en que Adán, la paz sea con él, se sometió a la voluntad de Al-lah y el demonio Lo desobedeció al rechazar postrarse ante Su creación. Desde ese instante, el creyente en el Tawhid se distingue de los demás seres humanos por su obediencia a Al-lah y alejamiento del mal ejemplo dado por Satanás: la incredulidad, la soberbia, la altivez y el susurro llamando al mal.

Así mismo, observamos la pureza y originalidad de nuestra historia, la cual se conecta con la del padre de los Profetas, Abraham, que la paz sea con él, dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Y recuerda [¡Oh, Muhammad!] cuando establecimos a Abraham junto a la Casa Sagrada [y le ordenamos que la reconstruyera y] que solo Me adorase a Mi, no Me atribuyera copartícipes y purificase Mi Casa [de la idolatría] para quienes la circunvalen ritualmente, y quienes oren de pie, inclinados y prosternados} [Corán 22:26]. Este templo que él construyó se convirtió en el mayor símbolo del Tawhid desde ese minuto, dijo Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en español): {Y le inspiramos a Abraham e Ismael que purifiquen Mi Casa para quienes la circunvalen, hagan retiro y oren en ella} [Corán 2:125].

Observemos el Hayy y lo que representa mediante los hechos realizados por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, cuando hizo la ‘Umrah después de lo pactado en Al Hudaibiah. Al llegar a la Ka’bah, hizo caso omiso a todo lo que los idólatras habían innovado en este santo lugar, levantando la bandera del Tawhid con sus actos y palabras. Algún tiempo después, cuando liberó la Meca, con su bastón derribó las estatuas que los idólatras habían colocado a su alrededor, que eran 360 ídolos. El Tawhid erradicó la idolatría a manos del Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, quien, mientras cumplía con esta misión, recitaba las Palabras de Al-lah (que se interpretan en español): {Y di [cuando regreses victorioso a La Meca]: Ha triunfado la Verdad y se ha disipado lo falso, pues lo falso siempre se desvanece} [Corán 17:81].

Una vez se acercó el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, a la Ka’bah, se negó a entra en ella hasta que sacaran los ídolos e imágenes que habían en su interior, tal como registró Bujari, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, de lo relatado por Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido con él, al respecto: “Cuando el Mensajero de Al-lah se acercó a la Ka’bah, se negó a entrar en ella y ordenó que sacaran lo que había en su interior. Sacaron unas supuestas pinturas de Abraham e Ismael, la paz sea con ambos, en cuyas manos había flechas con las que se adivinaba la suerte, costumbre extendida entre los politeístas. Entonces el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: ‘¡Que Al-lah les dé la muerte! Los idólatras saben que ellos dos, Abraham e Ismael, nunca tuvieron la costumbre de consultar la suerte’ . Luego entró, hizo el Takbir (decir: Al-lahu Akbar: Al-lah está por encima de todo), salió y no rezó en su interior”.

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Ver más:

El objetivo supremo del Hayy – II
El objetivo supremo del Hayy – III
El objetivo supremo del Hayy – IV

 

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