Cartas del Profeta Muhammad a Heraclio, Al Muqawqas y An-Nayashi (parte 2 de 2)

  • Fecha de publicación:17/03/2022
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Carta del Profeta a Al Muqawqas (Kirolos, el griego) gobernador de Egipto:

Esta misiva fue llevada por Hatib Bin Abu Balta’a, que Al-lah esté complacido con él, de quien Ibn Hayar dijo: “Un gran jinete de Quraish y uno de sus poetas en la época de la yahilia”. Se dijo también que él conocía el cristianismo y que era muy hábil dialogando. Al Waquidi registró que el texto de la carta decía: “En el Nombre de Al-lah, el Compasivo y el Misericordioso. De Muhammad Bin ‘Abdul-lah a Al Muqawqas, gobernador de los coptos. Paz con quienes siguen la guía [de Al-lah] ]… Te invito a seguir el Islam. Si lo haces, Al-lah te dará doble recompensa; pero si rechazas, tendrás la culpa de lo que suceda con los coptos; [y le mencionó lo que dijo Al-lah] {Di: "¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común: No adoraremos sino a Al-lah, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como divinidad fuera de Al-lah". Pero si no aceptan, digan: "Sean testigos de que nosotros solo adoramos a Al-lah"} [Corán 3:64]”. Según lo registrado por Ibn Sa’d en At-Tabaqat, Al Muqawqas le respondió: “En el Nombre de Al-lah, el Compasivo y el Misericordioso. Para Muhammad Bin ‘Abdul-lah de Al Muqawqas, gobernador de los coptos, Paz contigo. Leí tu carta y entendí lo que mencionas en ella y la invitación que haces. Sé que falta un Profeta por venir, pero yo creía que él saldría de Ash-Sham (región comprendida por Palestina, Siria, Líbano y Jordania). Recibí a tu emisario generosamente y te envíe con él dos doncellas de alta posición entre los coptos, además, te regalo una mula para que la montes. Que la paz sea contigo”. No dijo nada más y no se convirtió al Islam. Cuando el Profeta de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, leyó esta respuesta dijo: “Ese perverso se aferra a su reino, el cual no perdurará”.

Las reacciones de Heraclio, de Al Muqawqas y de An-Nayashi:

La forma en que reaccionaron estos gobernantes ante las cartas que les envió el Mensajero de Al-lah fue variada. Heraclio decidió llamar a Abu Sufian, para conocer sobre el Profeta y confirmar las señales de la profecía, sin embargo, no se convirtió al Islam por temor a perder su imperio. Al Muqawqas por su parte, le respondió al Enviado de Al-lah y le envió regalos, y An-Nayashi también le contestó de buena manera y con generosidad, y en algunos registros se menciona que él sí se convirtió al Islam.

La buena respuesta de estos personajes cristianos no debe ser motivo de sorpresa, pues ellos sabían que un Profeta sería escogido en esas tierras, basados en los vestigios de la verdad que permanecía firme en sus Escrituras y vieron que las señales que se les indicaba concordaban con las características del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sin embargo, no aceptaron su llamado a seguirlo y creer en él por miedo a perder el dominio y poder que tenían. Ibn Al Qaiem en Zad Al Ma’ad mencionó que Heraclio, al saber que An-Nayashi se había convertido al Islam, dijo: “Si no fuera por el aferro que tengo por mi imperio, haría lo mismo que él”. Su reacción contrasta con la del rey sasánida Josro II o Cosroes II, también llamado Parviz, ya que él no seguía y no conocía la Biblia, razón por la cual tomó la carta y la despedazó, mostrando así su desprecio y soberbia. El Profeta de Al-lah le pidió a Al-lah que destruyera su reino y así sucedió.
El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, escogió una manera innovadora de divulgar el mensaje de Al-lah enviando cartas directamente a los emperadores, reyes y gobernantes más importantes de su época. La respuesta que esta invitación recibió varió de uno a otro, algunos aceptaron y entraron al Islam, otros no se convirtieron, pero mantuvieron una relación amigable con los musulmanes, mientras que se comprobó el odio y desprecio de otros por el nuevo Estado que estaba naciendo en Medina. Estas cartas son una prueba de la universalidad del mensaje que Al-lah le reveló, cumpliendo con lo que dijo: {No te he enviado [¡oh, Muhammad!] sino como misericordia para todos los seres} [Corán 21:107]. 

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