Para la mujer

  1. Para la mujer
  2. Purificación del alma

“Soy como Mi siervo piensa de Mí” (parte 2 de 2)

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Por lo dicho antes, uno debe esforzarse por cumplir con sus obligaciones creyendo que Al-lah, Glorificado sea, las aceptará y lo perdonará, ya que prometió hacerlo y Él nunca falla en Su promesa. Si piensa que Al-lah lo ignorará o que su arrepentimiento no tendrá sentido, esto es desesperar de Al-lah y representa un pecado significativo. Aquel que fallece sin esperanza en la misericordia de su Creador, encontrará que Al-lah hará que sus expectativas se hagan realidad, es por ello que algunas versiones del hadiz tratado en este artículo tienen el siguiente añadido al final: “…entonces, que espere de Mí lo que desea” (Ahmad y otros, con una cadena de narración auténtica).
Entre la desesperanza y el autoengaño
Vale la pena remarcar que tener buenas expectaciones de Al-lah, el Altísimo, implica hacer el bien y no abandonarse a la displicencia, la (falsa) esperanza de perdón de Al-lah o la autodecepción. Por lo tanto, el siervo debe evitar dos malas actitudes: desesperar de la misericordia de Al-lah y sentirse a salvo de Su makr (planes y estrategias). No debe solamente confiar en tener esperanza y buenas expectativas de Al-lah sin cumplir correctamente con sus actos obligatorios, ya que esto sería necio e implicaría que se siente seguro de Su makr. Por otro lado, no debe dar predominancia al temor de Al-lah por sobre la esperanza en Él, dado que esto puede llevar a tener malas expectativas de su Señor y caer en la desilusión o la desesperanza de Su misericordia; ambas actitudes son reprobables. Por el contrario, es su obligación tener buenos pensamientos y cumplir con lo que Al-lah le ordena. Algunos de los predecesores virtuosos solían decir: “¡Tu esperanza en la misericordia de Aquel que desobedeces indica un engaño y tontera!”.
Recompensa para aquellos que recuerdan a Al-lah
En el hadiz, Al-lah, Glorificado sea, resalta las virtudes de recordarlo y las recompensas para aquellos que lo hacen. Declara que Él está junto a Su siervo cuando lo recuerda; estar “con” Al-lah es algo especial que incluye tener Su protección y recibir las bendiciones de la constancia y el éxito, tal como indicó en Sus palabras a Musa (Moisés) y Harún (Arón): {Dijo (Al-lah), ‘No tengan miedo, pues Yo estoy con ustedes escuchando y observando todo} [Corán 20:46].
La mejor forma de recordar a Al-lah, el Altísimo, es hacerlo con una mente y corazón atentos, reflexionando sobre el significado del dhiker (expresiones de recuerdo de Al-lah) que se recita, y aún mejor es cumplir con Sus obligaciones y evitar Sus prohibiciones.
La recompensa de acercarse a Al-lah
Al-lah, Glorificado sea, luego recalcó la grandiosidad de Su gracia y generosidad además de Su cercanía a Su siervo. Dictaminó que cuanto más se acerca el siervo a Él, Él más se acerca a su encuentro. En el Corán, Al-lah nos dice que está cerca de Su siervo: {Y si Mis siervos te preguntan por Mí (¡oh, Muhammad!, diles) que estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca. (Entonces) que me obedezcan y crean en Mí, que así se encaminarán} [Corán 2:186]. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El siervo de Al-lah está más cerca de su Señor cuando está postrado ante Él; por ello, hagan mucha súplica (mientras están postrados)” (Muslim).
Las últimas tres oraciones del hadiz en las que Al-lah, Altísimo, dice: “Si se acerca a Mí la distancia de una mano, Me acerco a él la distancia de un codo; si se acerca a Mí la distancia de un codo, Me acerco a él la distancia de un brazo. Y él viene a Mí caminando, Yo voy a él corriendo”, indican este gran significado: que la gracia de Al-lah y Su recompensa son más grandes que las buenas acciones y esfuerzos que realizan Sus siervos y, por lo tanto, le concede al siervo mucho más de lo que hizo por Él. ¡Glorificado sea Al-lah! ¡Cuán abundante es Su generosidad y cuán excelente Su gracia!  

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