Autenticidad de Sahih Bujari y Muslim
Fatwa No: 20021

Pregunta

Hay persons qu siembran dudas sobre la autenticidad de las obras Sahih Bujari y Sahih Muslim. Su principal argumento es que no hay copias originales de estas dos obras escritas por sus autores. El segundo argumento es que algunos reportes fueron suprimidos de la obra. ¿Qu me pueden decir al respecto?

Respuesta

Las alabanzas sean para Al-lah, Señor del Universo, y que Su paz y bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y discípulos.

Una de las cosas más importantes que el musulmán educado debe comprender o el que está familiarizado con el legado clásico como con muchos otros asuntos del conocimiento moderno, es que es muy fácil agitar dudas, y que esto es algo que cualquiera puede hacer incluso sin tener conocimiento alguno del tópico que se está tratando, incluso sobre asuntos básicos del sentido común que están establecidos sobre bases racionales. Esto de sembrar dudas y sospechas sobre casi cualquier asunto puede llegar tan lejos que algunas de las personas que lo hacen pueden llegar hasta a poner en duda su propia existencia, dudar de la existencia de todo acerca de ellas, de todo lo que tienen alrededor, lo cual no haría más que ganarles una admisión en un hospital de salud mental.

Esto es algo que tenemos que tener en cuenta al tratar con muchas de las dudas que son en realidad argumentos capciosos, nada más que ilusiones pronunciadas por gente con rivalidades políticas que defiende puntos de vista parciales contra toda evidencia.

El lado positivo de todo esto es que siempre nos empuja a comenzar desde el principio revisando los fundamentos racionales establecidos de los distintos campos del conocimiento y la educación. Lo que has mencionado en tu pregunta es un excelente ejemplo de esto. Si lo que la persona con quien conversaste quiso decir por copias originales es un manuscrito escrito por la misma mano de su autor, entonces de acuerdo a este razonamiento y con esta lógica podríamos decir que debería existir el manuscrito original para que aceptemos que una obra en particular debe ser correctamente atribuida a su autor. La pregunta es ¿cuántas de las obras que existen en la historia de la humanidad, aun aquellas cuya autenticidad ha sido corroborada mediante abundante investigación historiológica pueden reunir esta condición?

Para comprender un poco cuán irracional sería estipular esta condición todo lo que debemos hacer es imaginar que ingresamos en una gran biblioteca o en una casa editorial bien conocida internacionalmente, y le decimos a la persona que está a cargo: Yo no aceptar que ninguno de los libros que usted tiene aquí ha sido escrito realmente por las personas que aparecen como sus autores hasta que me d el manuscrito original escrito por el autor mismo para que yo pueda estar seguro de que no me están engañando. Hacer esto sería ignorar todas las normas y requisitos legales y acadmicos de la industria editorial y de la historiología a lo largo de la historia, que son las que verdaderamente buscan garantizar la autenticidad de las obras y la correcta atribución a sus autores, como por ejemplo los requerimientos para registrar libros en la Biblioteca Nacional, la obtención de permisos para los publicadores, proveyendo evidencia para tal efecto, y otros protocolos y formalidades acadmicas que son requeridas en este campo.

Sabemos que muchas de las personas que siembran estas dudas y argumentos capciosos acerca de casi cualquier asunto saben o intuyen en lo profundo de sus mentes cuán tontas son las ideas que están sugiriendo, pero persisten en ellas porque piensan que pueden encandilar a los demás con argumentos tan vanos y precarios y que de esta forma podrán convencer a los demás de que sus ideas son correctas. Por eso, cualquier resultado que obtengan tales personas será suficiente para ellos, aun si solamente logran confundir a la gente. Lo que importa para estas personas es embarrar la cancha y confundir a sus adversarios en un debate, aunque eso implique poner en duda cosas bien establecidas por el sentido común.

Sin embargo, explicaremos brevemente la historia de estas obras.

La obra de Sahih al-Bujari fue estudiada y memorizada por aproximadamente 90.000 personas desde que fue compilada por el imam al-Bujari mismo (que Allah tenga misericordia de l) como afirmó uno de sus estudiantes más conocidos, Muhámmad Ibn Yusuf al-Farbari (fallecido en el 320 despus de la Emigración). Ver: Tarij Bagdad, 2/9; Tarij Al-Islam, 7/375. Las narraciones de Al-Farbari sobre la obra de Sahih Bujari fueron muy famosas porque l vivió por largo tiempo y fue muy preciso en las copias que hacía. Él estudió esta obra con Bujari durante más de 3 años, y luego muchos narradores conocidos por su confiabilidad aprendieron esta obra de l, a travs de los cuales el libro se hizo famoso.

Al-Mustamli (fallecido en el 376 despus de la Emigración), uno de estos narradores que transmitieron el libro de Muhammad Ibn Yusuf Al-Farbari, dijo: Yo copi el libro del Bujari de su texto original que estaba en posesión de Ibn Yusuf, y vi que l no lo había completado todavía; había todavía muchas páginas en blanco, incluyendo algunas cadenas de transmisión para las cuales l no había escrito ningún reporte. Entonces, nosotros intentamos completar eso. Fin de la cita. Narrado por Al-Bayi en la obra At-Tadil Wa At-Tayyrih, 1/310.

La obra Sahih Bujari fue narrada de Al-Farbari por muchos especialistas conocidos, entre los cuales los más famosos fueron los siguientes:

Al-Mustamli (fallecido en el 376 despus de la Emigración), cuyo nombre era Ibrahím Ibn Ahmad.

Al-Hamawi Jatib Sarjas (fallecido en el 381 despus de la Emigración), cuyo nombre era Abdul-lah Ibn Ahmad.

Abu Al-Haizam Al-Kashmihani (fallecido en el 389 despus de la Emigración), cuyo nombre era Muhammad Ibn Makki.

Abu Ali Ash-Shabwi, cuyo nombre era Muhammad Ibn Umar.

Ibn As-Sakan Al-Bazzaz (fallecido en el 353 despus de la Emigración), cuyo nombre era Said Ibn Uzman.

Abu Zaid Al-Mirwazi (fallecido en el 371 despus de la Emigración), cuyo nombre era Muhammad Ibn Ahmad.

Abu Ahmad Al-Yarshani (fallecido en el 373 despus de la Emigración), cuyo nombre fue Muhammad Ibn Muhammad.

Entre los estudiantes bien conocidos del Bujari que oyeron y registraron las compilaciones directamente de l para luego transmitirlas a la gente y a otros eruditos con sus cadenas de transmisión completas y consignadas por escrito, estuvo el imam, memorizador del Corán, juez y gran jurista Isjaq Ibrahim Ibn Maqil Ibn Al-Hayayy An-Nasafi (fallecido en el 295 despus de la Emigración). La copia de An-Nasafi nos llegó preservada por el imam Al-Jattabi, como l dijo en su comentario Alam Al-Hadiz (1/105): Conocimos la mayor parte de este libro por los reportes de Ibrahim Ibn Maqil An-Nasafi. Jalaf Ibn Muhammad Al-Jaiam nos reportó que Ibrahim Ibn Maqil se lo reportó.

Este ha sido el mtodo más famoso y conocido a travs del cual los eruditos de la ciencia de los reportes transmitían sus obras: ellos leían la obra que habían compuesto sus estudiantes, o sus estudiantes se las leían en voz alta y la revisaban juntos. Luego estos libros se difundían y se volvían bien conocidos entre los eruditos, estudiantes y narradores, no a travs de un manuscrito original escrito de puño y letra por el autor, que habría sido solo una copia más que el autor guardaba para sí mismo. No existían las imprentas ni las casas editoriales en aquella poca; en lugar de eso, lo que había era una continua revisión y consenso de las narraciones memorizadas por toda la comunidad de eruditos, junto con sus cadenas de transmisión.

¿Qu podría hallar un autntico investigador, que fuera más autntico que la transmisión mancomunada de una multitud de narradores cuyas vidas y obras eran conocidas, y que habían tenido acceso a la obra del autor mismo consignada por escrito pues habían tenido la oportunidad de revisarla y corregirla junto con l? Estos narradores dijeron acerca de la copia de as-Saganni: Es copia fiel del manuscrito leído por el autor . Ver: Faid Al-Bari, por Al-Kashmiri.

Si quieres saber cuán antiguos son los manuscritos que existen todavía hoy en día, el orientalista Manchana dijo en la Universidad de Cambridge en 1936 que el manuscrito más antiguo con el que l se había topado hasta ese momento había sido escrito en el 370 despus de la Emigración, de acuerdo a la narración de Al-Mirwazi, de Al-Farbari. Ver: Tarij at-Turaz, por Fuad Sizkín (1/228).

Una de las copias más famosas de este libro que ha llegado hasta nuestros tiempos modernos es la copia de Al-Hafiz Abu Ali As-Sadafi (fallecido en el 514 despus de la Emigración), que l copió de la copia de Muhammad Ibn Ali Ibn Mahmud, que fue leída por Abu Darr y que contenía tambin sus comentarios. Fue conservada por Al-Al-lamah At-Tahir Ibn Ashur, que la tomó prestada de la Biblioteca de Tobruk en Libia.

Está tambin la copia del imam y memorizador del Corán Sharaf Ad-Din Ali Ibn Ahmad Al-Yunaini, que es más conocido como Al-Bali Al-Hanbali (fallecido en el 701 despus de la Emigración). Él la contrastó con la copia original de Al-Hafiz Abu Darr Al-Harawi, con la de Al-Asili, con la de Al-Hafiz Ibn Asakir, y con la de Abu Al-Waqt, en presencia del gramático y lingista Ibn Malik, el autor de Al-Alfíyah (fallecido en el 672 despus de la Emigración).

Si furamos a enlistar las copias existentes de la obra Sahih Bujari en las bibliotecas del mundo, cuán cercanas estaban ellas al tiempo en que el autor compiló la obra original, el gran número de copistas y revisores que tuvo, sus biografías y la confiabilidad y consenso que ellos alcanzaron, y los mtodos estrictos con los cuales ellos revisaron y contrastaron cada copia derivada con la copia más antigua a la que tenían acceso, eso nos tomaría demasiado tiempo y deberíamos escribir un libro. Es suficiente para cualquiera de nosotros recurrir a una de las bibliotecas donde alguno de esos manuscritos se preserva todavía y revisarlo, y encontraremos cientos de copias con cadenas de transmisión autenticadas, y que todas se remontan de forma unánime y coherente al imam Muhammad Bujari.

Al-Fihris Ash-Shamil enumeró 2327 ubicaciones en varias librerías en las cuales había copias de este libro. Ver: Al-Fihris Ash-Shamil At-Turat al-Arabi Al-Islami Al-Majtut, al-Hadiz An-Nabawiwa Ulumuhu, 1/493-565.

Con respecto a la obra Sahih Muslim, no es menos conocida ni menos difundida que la obra Sahih Bujari, como Brockelmann dijo: La obra Sahih Muslim es casi tan abundante en las bibliotecas como Sahih Bujari en el número de copias existentes. Fin de la cita de La Historia de la Literatura Árabe, 3/180.

Contiene muchas cadenas de transmisión que confirman que el libro está correctamente atribuido a su autor. La cantidad de cadenas de transmisión existentes son incontables, a tal punto que algunos eruditos escribieron algunos libros solamente para discutir las cadenas de transmisión de Sahih Muslim, hay 8 de tales libros, y uno de los últimos de ellos fue el libro de Al-Jattani (fallecido en el 1327 despus de la Emigración), titulado Yuz Asanid Sahiah Muslim.

El Shaij Mashhur Hasan Salman dijo: Un grupo de estudiantes aprendió este libro del imam Muslim. Uno de los más famosos entre ellos fue Ibrahim Ibn Muhammad Ibn Sufian. Él estudió el libro con su autor no menos de 3 veces y comparó su copia con la copia del autor mismo, su Shaij Muslim. La copia de Muslim era muy preciosa y querida para l; l la llevó consigo hasta Ar-Rai y la colocó ante Abu Zurah Ar-Razi e Ibn Warah, quienes la examinaron. Muchos eruditos la estudiaron y copiaron directamente de Sufian, entre los cuales estuvo Al-Jaludi. Su copia estuvo en circulación entre los estudiantes y algunos de ellos hicieron copias de ella. Muchas de estas copias tenían un alto grado de precisión, y fueron leídas y examinadas por prominentes eruditos y contrastadas con otras copias más antiguas. Por lo tanto, los eruditos las usaron como material de referencia para la investigación y la discusión histórica y jurídica. Ellos solían remitirse a ellas cuando discutían distintos tópicos y problemas de la ley. Hay muchas copias de la obra Sahih Muslim en las bibliotecas a lo largo del mundo, difícilmente haya una biblioteca que no lo contenga. Estas copias varían en las fechas en que fueron realizadas y tambin en su estado y condición.

En la libraría de Al-Qarawiyin en la ciudad de Fez, hasta hoy en día hay una copia muy preciosa de Sahih Muslim, que es la copia de Ibn Jair Al-Ishbili, que l la contrastó muchas veces con otras copias, que l se la leyó a muchos Shaijs y eruditos y al cual le fueron leídas otras copias tambin a tal punto que se considera la copia más importante existente del manuscrito de Sahih Muslim en el norte de África. Escrito en ella por puño y letra de Ibn Jair hay una nota que afirma que l la contrastó con otras 3 copias originales de Al-Hafiz Abu Ali Al-Yiyani. Fin de la cita del imam Muslim Ibn Al-Hayayy wa Manhayuhu fi As-Sahih, 1/375-376.

Con respecto a lo que te dijo esta persona de que algunos de los comentaristas de Bujari discutieron el significado de algunos reportes que no figuran actualmente en la obra de Bujari, nosotros no hemos podido encontrar ni un solo ejemplo de esto. Las diferencias en los reportes de Sahih Bujari fueron muy escasas, casos menores que tenían que ver con las cadenas de transmisión o con la redacción exacta de algunas frases en los reportes, o con el título de algún capítulo. Pero sugerir que hubo algunos reportes que fueron mencionados en algunas copias pero no en otras, es algo de lo cual no pudimos encontrar ningún ejemplo.

Aun si asumiramos que existen, esto no es algo que podemos objetar ni encontrar extraño. Si los narradores que nos remitieron los reportes del Profeta Muhammad, sal-al-lahu 'alaihi wa sal-lam, difirieron en sus relatos en algunas ocasiones aun siendo testigos presenciales, narrando la misma historia con una redacción determinada o a veces con otra, o algunos de sus compañeros reportaron sucesos que unos recordaban y otros no, nada de todo esto socava la autenticidad del ejemplo y las enseñanzas que nos han llegado a nosotros hasta hoy en día provenientes del Profeta Muhammad, sal-al-lahu 'alaihi wa sal-lam, ni tampoco siembra dudas sobre la honestidad de los narradores cuyas vidas y obras han sido estudiadas por los compiladores de reportes. No sería nada extraño si hubiera ligeras diferencias entre los narradores de las obras de eruditos posteriores, lo cual no socavaría necesariamente la autenticidad de sus libros ni la honestidad de su proceder.

Nosotros estamos convencidos de que la razón por la cual algunas personas presentan estas dudas y estas ideas equivocadas es la ignorancia extrema del legado clásico islámico, además de una notable falta de conocimiento sobre la naturaleza de la historia y de los registros históricos. De otra forma, quien tenga algún conocimiento de estas ramas del conocimiento se dará cuenta que las diferencias menores entre los reportes o manuscritos en las obras clásicas son algo previsible y natural tomando en cuenta que en el pasado estas copias se hacían a mano y que los medios de comunicación eran muy pero muy simples, amn de que algunos copistas podían cometer errores, ser poco precisos en aferrarse al texto original, etc. A menudo ellos ni siquiera eran conscientes de las alteraciones que el autor mismo había provocado en su propio libro, lo cual podía conducir a la aparición de algunas diferencias entre las copias, como sucedió en el caso de la obra Sunan at-Tirmidi, Sunan Abu Dawud, Al-Muwatta' del imam Malik, y el Musnad de Ahmad Ibn Hanbal. Ciertamente esto sucedía más abundantemente en el caso de las obras previas al advenimiento del Islam, cuando la historiología todavía no se había desarrollado bajo la influencia de la imperiosa necesidad de conservar la redacción y pronunciación exactas de la última Revelación, que fue el Sagrado Corán. Tal es el ejemplo de la poesía árabe en los tiempos de la ignorancia preislámica, de los libros de Platón, de Aristóteles y todo el legado de la filosofía griega, y en el caso de la Torah o Pentateuco y del Evangelio.

Esperamos que habiendo proveído estos ejemplos los lectores queden alertados sobre la naturaleza inconducente e irracional de estos argumentos capciosos y se den cuenta que con un poco de experiencia y razonamiento podemos estar a salvo de estos planteos inconsistentes.

Ver Riwayat wa Nusaj al-Yami As-Sahih li Al-Imam Abu Abdul-lah Muhammad Ibn Ismail Al-Bujari: Dirasah wa Tahlil, por el Dr. Muhammad Ibn Abd Al-Karim Ibn Ubaid, que fue de una gran utilidad para nosotros a la hora de preparar esta respuesta.

Y Allah sabe más.

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