Para la mujer

  1. Para la mujer
  2. Purificación del alma

El arrepentimiento, la redención y la salvación desde una perspectiva islámica (parte 5)

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Autoridad única
Lógicamente, se deduce que la única autoridad para perdonar pertenece a Al-lah (esto es en referencia al perdón final en el más allá), por lo tanto, el arrepentimiento solo puede ser ante Él. El Islam prohíbe cualquier forma de intermediario a quien los pecados deban confesarse o por medio del cual se busque el perdón. Aquí, el Islam se distingue de otras doctrinas y protege al creyente de recurrir a intermediarios, como los ídolos que representan a Al-lah o cualquiera de Sus profetas. Todos los nobles profetas fueron nombrados por Él de entre los mejores de la humanidad, sin embargo, eran mortales y se enviaron como modelos a seguir a la humanidad con el mensaje divino de adorarlo solo a Él (Tawhid), como fue el caso con Jesús y Muhammad. Otra categoría de intermediarios son las personas piadosas del pasado que han sido elevadas hasta la santidad por sus seguidores. A menudo se los invoca y sus tumbas se han santificado como lugares de culto, porque se cree que han ganado el estatus y el poder para interceder ante Al-lah, o que ellos mismos poseen atributos divinos. Lamentablemente, estos puntos de vista se han generalizado a través de varias líneas religiosas, incluidas algunas sectas que se identifican con el Islam. También se incluye el clero a quien se hacen confesiones con la promesa de ser perdonado por Al-lah, así como cualquier engrandecimiento de otro o de uno mismo con respecto a la autoridad sobre el destino final de cualquier persona. Todo esto, así como la doctrina de la Trinidad en su deificación de Jesús como medio de expiación y salvación para los pecados del hombre, tal como fue introducido en la teología cristiana por el apóstol Pablo, se definen como formas de shirk en el Islam.
{No tienen fuera de Él protector ni intercesor alguno. ¿Acaso no van a recapacitar?} [Corán 32:4]
Sin duda, el Islam vino a rectificar a un grupo de personas ya inmersas en shirk, haciendo de esto, ante Al-lah, algo prohibido y odiado como el peor de los pecados, uno que requiere tawba en esta vida. Dice el Corán: {Al-lah no perdona la idolatría, pero perdona, fuera de ello, a quien Le place. Quien atribuya actos de adoración a otros además de Al-lah se habrá desviado profundamente [del camino de los Profetas]} [Corán 4:116] .
Desde la perspectiva de la tawba, esto también establece firmemente la misericordia general de Al-lah hacia Sus siervos, ya que no hay pecado, independientemente de su magnitud o proporción, incluido el shirk, para el cual no exista un camino de retorno a quien sea sincero en su tawba. Como Al-lah mismo ha dicho: {¡Oh, siervos míos que están sumidos en el pecado [perjudicándose a sí mismos]! No desesperen de la misericordia de Al-lah. Al-lah tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso} [Corán 39:53].
Otro principio central en el Islam es que todos los asuntos legislados por Al-lah (Shari’a) son inherentemente buenos para la preservación y el bienestar de la humanidad y su protección contra el daño. Como resumió Ibn Al-Qaiem: “La ley islámica tiene que ver con la sabiduría y lograr bienestar para las personas en esta vida y en la vida futura. Se trata de justicia, misericordia, sabiduría y bien. Por lo tanto, cualquier sentencia que reemplace la justicia con injusticia, la misericordia con su opuesto, el bien común con la malicia, o la sabiduría con disparates, es una regla que no pertenece a la ley islámica, incluso si se afirma que lo es de acuerdo con alguna interpretación”. Incluso un examen superficial de la prohibición del shirk revela una gran cantidad de beneficios, el más obvio de ellos con respecto a la tawba es la conexión directa que establece entre nosotros y Al-lah. Racionalmente, tiene mucho sentido acercarse directamente a Aquél que nos ha formado, Aquél que siempre responde a quienes lo llaman, y al único Legislador y Juez que conoce nuestras verdaderas intenciones y tiene el poder y la autoridad supremos sobre nosotros para perdonarnos. La tawba implica ser proactivo e ir directamente a la Fuente del perdón, y garantiza la protección de aquellos que no solo son incapaces y que no están autorizados a hablar en nombre de Al-lah, sino también del daño potencial asociado con los oportunistas que buscan aprovecharse de los vulnerables. Como mínimo, estas personas pueden ser duras y carecer de compasión por aquellos que están lidiando con luchas internas asociadas con la inmoralidad y el pecado. En pocas palabras, nadie puede superar la misericordia de Al-lah.
Sin lugar a dudas, la respuesta inmediata de Al-lah a Adán, el ser perdonado y luego honrado como un noble Profeta con la promesa de regresar al Paraíso, se convierte en una fuente de alivio y aliento para cada pecador e invoca gratitud hacia Él, que derrama Sus innumerables bendiciones sobre toda la humanidad y que responde a los que lo invocan. Por lo tanto, el impacto psicológico, espiritual y moral de la tawba en una persona, que de otro modo podría desviarse hacia una mayor desobediencia y desatención o caer en la desesperación, no puede ser ignorado. Más bien, se convierte en un manantial de beneficios tremendos, que le permite a uno cultivar y fortalecer una relación de confianza y amor con el Creador a medida que experimenta un crecimiento espiritual y construye la resolución necesaria para el desarrollo moral. Por encima de todo, la tawba genera esperanza y motivación: dos de los rasgos más preciados y buscados de este mundo y el combustible necesario para alcanzar con éxito la otra vida.
{Aquellos que al cometer una obscenidad o injusticia invocan a Al-lah pidiendo perdón por sus pecados, porque saben que solo Al-lah perdona los pecados, y no reinciden a sabiendas} [Corán 3:135]. 

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